Corte de Apelaciones de Antofagasta confirmó sentencia que acogió indemnización de perjuicios contra médico por frustado procedimiento de esterilización de una paciente.

Un nacimiento no deseado a consecuencia de una esterilización frustrada- cuyo resultado no se informó a la paciente-, importa un incumplimiento del deber de cuidado del cirujano, especialmente de la obligación de actuar con seguridad, cuidado y destreza, presumiéndose entonces, que actuó con negligencia, haciendo procedente la indemnización por daño emergente y daño moral. (MJJ31782)

El tribunal de segunda instancia, confirmó sentencia que condenaba a facultativo a indemnizar por concepto de daño emergente y moral a su paciente; por los perjuicios irrogados por una frustrada intervención quirúrgica de esterilización, que trajo como efecto el embarazo gemelar de la paciente, con posterioridad a dicha intervención. En los hechos, el procedimiento laparoscópico se practicó en sólo una de las trompas de Falopio de la demandante. El médico justificó su actuar, en que durante la intervención se hallaron ciertas adherencias de tejido, en la trompa no intervenida, razón por la que no fue esterilizada. Dicha circunstancia no fue comunicada posteriormente a la paciente, y de acuerdo al mérito del proceso, tampoco se acreditó la existencia de las mencionadas adherencias. El fallo señala que el facultativo infringió en su actuar el “deber general de cuidado con el paciente del profesional” y el “deber de consejo”

Así declara la resolución: Considerando Octavo: “Que el hecho de un nacimiento no deseado a consecuencia de una esterilización frustrada, caso de autos, puede ocurrir que ella fracase y que la paciente quede embarazada. La frustración del objetivo de la operación puede deberse a error quirúrgico o ineficacia del método empleado, habiendo entonces, una infracción al deber de cuidado del cirujano y existiría un fundamento o antecedente de responsabilidad por negligencia.
Sin embargo, este fracaso puede deberse a que la cirugía programada no asegura los resultados, de manera tal que el solo hecho del embarazo no fundamenta un caso de negligencia médica, en este caso el embarazo se debió, como se concluyó en el considerando Décimonoveno en la circunstancia que a la paciente no se le intervino la trompa izquierda”.

“Décimo: Que las relaciones médico paciente se regulan por el principio de que no se puede realizar una intervención quirúrgica o aplicar un tratamiento riesgoso o doloroso sin el consentimiento ilustrado y libre del interesado, respetando el principio de autodeterminación y deriva en el llamado «deber general de cuidado con el paciente del profesional». Esta información debe ser comprensible y suficiente para el paciente.
Además, este deber de información es completado por el «deber de consejo», que supone recomendar un camino de acción de conformidad con la práctica médica”.

“Decimotercero: Que, conforme a lo razonado precedentemente, se concluye que el demandado no cumplió con el contrato médico acordado entre las partes, especialmente la obligación de actuar con seguridad, cuidado y destreza, presumiéndose entonces, que actuó con negligencia, y que este incumplimiento le produjo daño a la demandante de autos.”

Consulte el fallo, MJJ31872 en Microjuris

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