Corte Suprema condena a casa de reposo a pagar indemnización por muerte de anciana

tercera edadLa Corte Suprema condenó a la casa de reposo “Anni y Bjorn” pagar $25.000.000 (veinticinco millones de pesos) a la hija de anciana que sufrió un accidente que le provocó la muerte, en marzo de 2004, mientras estaba al cuidado del establecimiento en Viña del Mar.

En fallo dividido (causa rol 2407-2012), los ministros de la Tercera Sala del máximo tribunal Sergio Muñoz, Pedro Pierry y María Eugenia Sandoval; además de los abogados integrantes Jorge Baraona y Emilio Pfeffer, determinaron que los propietarios del asilo deben indemnizar a la hija de Blanca Lomboy.

La resolución ratifica la responsabilidad de la casa de reposo por la falta de cuidado de la anciana de 78 años, quien era no vidente y padecía de alzheimer. Su muerte se produjo al caer desde el segundo piso del inmueble, en horas de la noche del 1 de marzo de 2004.

“La demandada Silvana Galdames no cumplió con el contrato de ingreso y con la normativa reglamentaria referida, encontrándose asentado que no adoptó las medidas de seguridad requeridas, considerando la enfermedad de Blanca Lomboy y la ubicación en que se encontraba su dormitorio en la casa de reposo. Además, la ausencia de un director a cargo de dicho establecimiento importó la falta de un encargado que tomara las decisiones que se requerían y se hiciera responsable de aquello”, sostiene el fallo.

La resolución, además, acogió el recurso de casación planteado por el Fisco y desestimó condenar al Servicio de Salud de Viña del Mar-Quillota por falta de fiscalización, tal como se había estipulado en primera y segunda instancia.

“En efecto, como se ha expuesto en anteriores fallos sobre la materia, para que se genere la responsabilidad por falta de servicio es necesario que entre ésta y el daño exista una relación de causalidad, la que exige un vínculo necesario y directo. En este mismo orden de ideas se sostiene que un hecho es condición necesaria de un cierto resultado cuando, de no haber existido aquel, el resultado tampoco se habría producido.
Actualmente la doctrina nacional distingue dos elementos que son integrantes de la relación de causalidad. El primero es el denominado “elemento natural”, en virtud del cual se puede establecer que “un hecho es condición necesaria de un cierto resultado cuando de no haber existido la condición, el resultado tampoco se habría producido” (Enrique Barros Bourie, “Tratado de Responsabilidad Extracontractual”, Editorial Jurídica de Chile, página 376). El segundo es el “elemento objetivo”, para cuya configuración es indispensable que el daño producido pueda ser imputado normativamente al hecho ilícito. Así, una vez determinada la causalidad natural, se debe proceder a verificar si el daño puede ser atribuible a la conducta desplegada. Señala el autor antes citado: “La doctrina civil chilena ha tratado esta exigencia a propósito del daño, expresando que sólo se indemnizan los daños directos. Que un daño sea directo, sin embargo, es precisamente una calificación relativa a la relación existente entre el hecho que da lugar a la responsabilidad y sus consecuencias dañosas mediatas. Por eso, el lugar para comprender en su debido contexto ese requisito es precisamente la causalidad.” (Barros, op. cit., p. 392”, afirma el fallo.

(Fuente: Poder Judicial)

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