Corte Suprema rechaza recurso de nulidad en caso de homicidio donde no se encontró el cadáver

corte-supremaLa Corte Suprema rechazó un recurso de nulidad en contra de la sentencia del Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Talca que condenó a una persona por el delito de homicidio en un caso donde no se encontró el cadáver.

En fallo dividido (rol 4363-2013), los ministros de la Segunda Sala Milton Juica, Hugo Dolmestch, Carlos Künsemüller, Haroldo Brito y Lamberto Cisternas desecharon la existencia de errores de derecho sustanciales en la sentencia dictada  por el citado tribunal de juicio oral que condenó a Francisco Herrera Diaz a 8 años de presidio por el delito de homicidio simple.

El homicidio de Orlando Jara Alcaíno se produjo el 4 de marzo de 2012 en la comuna de San Rafael y el autor, luego de quitarle la vida a la víctima, quemó el cuerpo y posteriormente trituró los restos en un compactador de basura para lanzarlos a un vertedero.

El fallo del máximo tribunal descarta los distintos argumentos de la nulidad solicitada por la defensa del condenado, uno de los cuales fue el no haber encontrado el cadáver de la víctima.

Al respecto, el voto de mayoría sostuvo: “Que la sola circunstancia de no haberse encontrado un cadáver no es suficiente para desechar la condena por homicidio. En el caso concreto, no se está alzando el recurrente por infracción de derecho a través de la causal contenida en la letra b) del artículo 373 del Código Procesal Penal, sino que sólo evidencia falta de consideraciones en relación al establecimiento de una sección particular del hecho que se tuvo por cierto en el fallo y que atiende más bien a la segunda parte del suceso, porque estima que no existiría prueba suficiente para demostrarla, sin hacer uso de la declaración ilegal del acusado.
La defensa reclama que no podría haberse incinerado perfecta o completamente un cuerpo porque el imputado se encontraba en condiciones físicas deficientes y porque carecía de las herramientas suficientes e idóneas para ello. Sin embargo, no se ha tenido por cierto que el acusado se encontrase en el estado que se describe, con un consumo tan alto de droga que pudiera acaso estar muerto y de otra parte, la fogata que se describió por los testigos era tan potente que fue avistada desde lejos por una persona que temió que alcanzara la casa y que por ello, fue a alertar a carabineros, de modo que no es posible minimizar los logros del imputado, a lo que debe agregarse que no pudo –según los hechos establecidos- reducir el cuerpo lo suficiente, puesto que los jueces razonaron en el sentido que luego debió recoger los restos y trasladarlos en el camión de la basura. Según uno de los compañeros de trabajo del imputado, eran 3 ó 4 sacos paperos más un tarro de 200 litros de residuos.
El testigo Martínez vio una agresión efectivamente, pero dijo que siguió escuchando los gritos del ofendido mientras se iba y que después no lo volvió a ver. El testigo Belmar no sólo refirió la extracción de los sacos y tarro ya mencionados, como reconoce la defensa, sino que también declaró sobre el reconocimiento que le hizo el imputado de lo que había hecho y de lo arrepentido que se encontraba y además, declararon quienes vieron la fogata y fueron hasta el lugar a decir al imputado que la apagara y el funcionario que repitió lo dicho por el testigo que también reclamó por el olor que desprendía el fuego.

En consecuencia, el recurrente no cita todos los elementos de que hizo uso el tribunal para razonar en torno al hecho y para arribar a la convicción de la existencia del delito, por lo que no se advierte la falta de razonamiento que extraña el recurrente”, dice el fallo.

La decisión se adoptó con el voto en contra de los ministros Künsemüller y Brito quienes estimaron que los errores de derecho detectados en la sentencia sí son sustanciales y que justifican la realización de un nuevo juicio.

“Que, sin embargo, estos disidentes estiman que la infracción ha sido sustancial porque en el juicio oral se reprodujo la declaración del imputado que fue obtenida con infracción de derechos al inicio de la investigación.
En el juicio oral, los jueces conocieron la confesión del acusado por los dichos de los funcionarios policiales, y aun cuando afirmaron que no darían mérito a la información atendido que el interrogatorio fue ilegal, no es aceptable que la infracción no sea sustancial a resultas que el referido testimonio no habría sido considerado en la decisión, toda vez que nada asegura que los hechos de ése modo conocidos no hayan incidido en la resolución de condena.
Esta incuestionable imposibilidad de eliminar racionalmente el empleo de la información ilícitamente obtenida, hace concluir que la infracción a la garantía del debido proceso –con la que se vinculan las normas procesales legales aludidas- es sustancial, puesto que las circunstancias de hecho conducen a que los juzgadores conocieron antecedentes que no debieron aportarse al juicio, cuyo descarte ha sido previsto para asegurar que la resolución sólo sea consecuencia de pruebas jurídicamente aptas”, señalaron los disidentes.

(Fuente: Poder Judicial)

 

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