Corte Suprema acoge recurso de nulidad y dicta nueva sentencia por homicidio de barrista

CorteSupremaChileLa Corte Suprema acogió recurso de nulidad y dictó sentencia de reemplazo en causa en la que el Séptimo Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago condenó a los autores de un delito de homicidio calificado (consumados) y dos homicidios calificados (frustrados), perpetrados el 30 de septiembre de 2012, en la Región Metropolitana.

En fallo unánime (causa rol 3532-2014), los ministros de la Segunda Sala del máximo tribunal Milton Juica, Hugo Dolmestch, Carlos Künsemüller, Haroldo Brito y Lamberto Cisternas, acogieron la presentación de la defensa de los condenados Pablo Ávila Méndez y Rodrigo Córdova Martínez.

El fallo de la Sala Penal consideró que la sentencia dictada por  el tribunal de primera instancia por el homicidio de Claudio Lincaqueo San Martín y los homicidios frustrados de Pablo Rigo Gómez y Gonzalo Paillalef Carvajal, se adoptó con vulneración del artículo 374, letra f), del Código Procesal Penal, al considerar la agravante de la alevosía para configurar el hecho como homicidio calificado, en circunstancias que se trata de un homicidio simple.

“Que la primera de las circunstancias calificantes, contemplada en el artículo 391 N° 1 del Código Penal es la de la alevosía, la cual se ha caracterizado en el artículo 12 N° 1 del mismo cuerpo legal, como un obrar a traición o sobre seguro, en otras palabras se trata de una acción realizada “empleando medios, modos o formas en la ejecución de un hecho, que tiendan directa y especialmente a asegurarlo sin riesgo para el ofensor, que proceda de la defensa que pudiera presentar el ofendido” (Matus Acuña, Jean Pierre, Código Penal Sistematizado con Jurisprudencia, 2011, p. 413). Como lo ha sostenido esta Corte Suprema el obrar alevoso “significa que el sujeto activo procede sin aventurarse a ningún riesgo, ya sea creando o aprovechándose de las circunstancias de hecho que le permitan evitarlo con el propósito de asegurar su acción (SCS Rol 4306-07, de 19 de mayo de 2008) (…) Que lo anterior pone de manifiesto que para que proceda la calificación contemplada en la circunstancia primera del N° 1° del artículo 391 del Código Penal la conducta desplegada por el o los autores debe estar revestida de condiciones que impidan la respuesta de la víctima por encontrarse en situación de indefensión y que aseguren la indemnidad de la persona del victimario, debiendo dichos elementos derivar en forma palmaria de los hechos que son motivo de la acusación.
Hay acuerdo en doctrina y jurisprudencia en el sentido que tanto en la actuación traicionera como en el proceder sobre seguro, no basta con el elemento material u objetivo de la indefensión de la víctima, sino que es imprescindible que el hechor haya buscado de propósito esa situación favorable para cometer específicamente el delito en ese contexto. La agravante no se configura con el hecho de que objetivamente se den las circunstancias favorables que le son inherentes; requiere además que el sujeto actúe con un especial ánimo, “ánimo alevoso”, elemento subjetivo que implica el buscar o procurar ex profeso circunstancias especialmente favorables y no simplemente servirse o aprovecharse de ellas cuando estén dadas. Así lo ha resuelto también nuestra jurisprudencia al señalar que “el simple azar de circunstancias favorables no es motivo suficiente para estimar que un homicidio ha sido cometido con alevosía. En efecto, las condiciones de aseguramiento deben haber sido especialmente buscadas o procuradas por el hechor, lo que revela existencia de ánimo alevoso, que es un elemento subjetivo como se deduce del Código español y del nuestro” (SCS 09.11.70, RDJ, t, 67, 2ª parte, sec. 4ª, p. 462)”, sostiene el fallo.

(Fuente: Poder Judicial)

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