Corte Suprema condena a clínica a pagar indemnización por muerte de mujer luego de parto

CorteSupremaChileLa  Corte Suprema determinó que la Clínica Reñaca de Viña del Mar y dos médicos tratantes deben pagar una indemnización  $ 160.000.000 (ciento sesenta millones de pesos) al  cónyuge y los tres hijos de una mujer que murió en el establecimiento en septiembre de 2002.
Para determinar el monto a pagar de indemnización por primera vez  una de las salas del máximo tribunal utilizó el «Baremo Jurisprudencial Estadístico Sobre Indemnización de Daño Moral por Muerte» publicado en el portal web del Poder Judicial y elaborado en conjunto con la facultad de Derecho de la Universidad de Concepción.
En fallo dividido (rol 5817-2013) la Cuarta Sala del máximo tribunal integrada por los ministros Ricardo Blanco, Gloria Ana Chevesich, Carlos Aránguiz, Andrea Muñoz y el abogado integrante Arturo Prado determinaron  que el establecimiento y los médicos Luis Venegas Soto (ginecólogo) y Johny Ríos Arduz (intensivista) deben cancelar la suma antes señalada a Maximiliano Salazar Navarro y su tres hijas por la muerte de Julia González Astudillo el 21 de septiembre de 2002.
La sentencia establece la responsabilidad extracontractual  de la Clínica Reñaca y del equipo médico en la muerte de la mujer, más allá de que no se haya logrado determinar culpa penal del equipo médico tratante en el ámbito penal.
«No interesa aquí el hecho que se presentaba como «relevante» por el tribunal de segunda instancia en su fallo invalidado, de que tales informes en definitiva tampoco afirmen que empleando mejor y mayormente su lex artis por los demandados, el resultado fatal hubiese cambiado necesariamente. Esa sería una conclusión imposible de obtener en ningún caso en que esté empleada la ciencia médica, que depende de un sinfín de factores ajenos para un resultado perseguido. Basta al efecto, que haya existido la posibilidad de prolongar la vida o sostenerla, lo que en el caso sub lite se hace patente si se tiene en cuenta del tiempo que dispusieron el tratante y el encargado de la urgencia para mejorar las posibilidades de la paciente, el primero previendo el sangrado durante el parto, luego realizando una operación radical –y no sosteniendo que la paciente y/o su marido se oponían al procedimiento, aseveración no probada y solamente pendiente de sus propios dichos o anotaciones- que la literatura especializada más elemental recomienda en tales casos; y el segundo, a cargo del procedimiento de cuidado intensivo, actuando más diligentemente en pos de la intervención que pudo salvarle la vida a la paciente y no esperando hasta la madrugada de ese día y después de largas horas de sangramiento, para precipitar el acto salvador o al menos proveedor de esperanza. Es cierto que la señora González falleció a causa de una aspiración de contenido gástrico durante la preparación de la precipitada intervención (evento que por lo demás no parece ajeno a la responsabilidad directa de los demandados, dadas las circunstancias); pero la causa inmediata y directa de ese suceso –menos riesgoso en una intervención más temprana y en mejores condiciones de la paciente- no es otro que la conducta poco diligente de su médico tratante, reforzada por la inactividad incompatible con el riesgo latente por parte del médico intensivista», dice el fallo.
(Fuente: Poder Judicial)

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: