Corte de Santiago rechaza recurso de nulidad en denominado caso “Hijitus de la Aurora”

corte-apelaciones-santiagoLa Corte de Apelaciones de Santiago rechazó el recurso de nulidad presentado en contra de la sentencia del Tercer Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Santiago que absolvió a Juan Manuel Romeo Gómez de los delitos de abuso sexual impropio y violación impropia de menor de 14 años, hechos que supuestamente habrían ocurrido en el jardín infantil «Hijitus de la Aurora», de la comuna de Vitacura, entre 2010 y 2012.

La Octava Sala del tribunal de alzada -integrada por los ministros Javier Moya, Jorge Norambuena y el abogado integrante Eugenio Benítez- analizó la sentencia dictada el 15 de julio pasado, que absolvió Romeo Gómez y que condenó en costas al Ministerio Público, querellantes y al Servicio Nacional de Menores (Sename).

La resolución del tribunal de alzada considera que el fallo de primera instancia se encuentra fundamentado y no adolece de errores sustanciales en su adopción.

«Que, es indiscutido que la sentencia requiere de motivación, pues la ley exige deba contener una exposición clara, lógica y completa de cada uno de los hechos y circunstancias que se dieren por probados, fueren ellos favorables o desfavorables al acusado, lo que implica que su fundamentación debe ser completa y suficiente sobre determinación de esos hechos, ya que de lo contrario sería imposible para los intervinientes y el tribunal superior, saber qué valoración se ha efectuado y sobre qué elementos se ha cimentado. Sin embargo, esta Corte considera que no es este el caso, puesto que ella, contrariamente a lo que sostienen los recurrentes, está suficientemente fundada y la prueba ha sido valorada por el tribunal a quo en la forma exigida en la ley. Una cuestión distinta, es si las conclusiones a las que se arribaron en virtud de tal proceso de valoración, que se hizo, no sea compartido por los recurrentes, no pudiendo utilizarse la causal de nulidad impetrada, como un mecanismo de revisión de los hechos, por la vía de reproducir declaraciones o acompañando un audio de alguna de ellas, transformando el recurso de nulidad en una segunda instancia, lo que no es procedente, pues ello afectaría el principio de inmediación del sistema acusatorio», sostiene el fallo.

Resolución que agrega: «Las alegaciones de los recurrentes, señalan defectos que en su concepto adolecería la valoración de la prueba, para el establecimiento de aquellos hechos que el tribunal «no tuvo por acreditados«, es decir, aquellos que los acusadores le atribuyeron al imputado y ofrecieron probar en el juicio oral para desvirtuar la presunción de inocencia. Sin embargo, las observaciones que realizan los recurrentes, provienen precisamente de la inconsistencia de la prueba que se rindió en el juicio, a la que tribunal a quo refiere insuficiente para formarle convicción de condena, por ser antecedentes y declaraciones contradictorias, entre lo que se declaró en el juicio, y lo que se decía fueron develaciones; no sostenidas en el tiempo; inducidas o inoculadas. De esta forma, el tribunal dio las razones, en lo particular y general, por qué desestimó la prueba, que estimó carente del mérito probatorio suficiente, por su inconsistencia, para dictar sentencia condenatoria. Ante esta prueba contradictoria e inconsistente, el tribunal se vio abocado no al establecimiento de un hecho, sino que precisamente a descartar su existencia, señalando los defectos que la prueba adolecía.
Por el contrario, respecto a los «hechos que se dieron por acreditados» en la sentencia, referidos a actos sin contenido o significación sexual, el tribunal se encontraba sometido a las mismas reglas de valoración, siendo precisamente su establecimiento lo que determinó la absolución del acusado. Sin embargo, ello no fue materia de objeción y argumentación por los recurrentes y por otro lado, se considera por esta Corte, que tal establecimiento se hizo de manera clara, lógica y completa, habiéndose valorado correctamente la prueba, que fue consistente en este aspecto.
En síntesis, del análisis de la sentencia recurrida, no aparece que el tribunal a quo no haya realizado una exposición clara, lógica y completa del hecho y circunstancias que dio por probadas, puesto que ello se cumplió, al igual que la valoración de los medios de prueba que tuvo en vista para su establecimiento. Cuestión distinta es que no haya existido prueba suficiente para tener por acreditados los hechos que fueron materia de la acusación».

(Fuente: Poder Judicial)

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