Corte Suprema acogió casación en el fondo y condena a empresa por competencia desleal en venta de perfumes y cosméticos

CorteSupremaChileLa Corte Suprema acogió una demanda por competencia desleal presentada por empresa internacional en contra de una distribuidora de perfumes y cosméticos.
En fallo unánime (causa rol 23680-2014), la Cuarta Sala del máximo tribunal del país –integrada por los ministros Gloria Ana Chevesich, Andrea Muñoz, Manuel Antonio Valderrama y los abogados (i) Carlos Pizarro y Leonor Etcheberry– acogió la demanda presentada por Parfums Christian Dior en contra del empresa Tais S.A. y su representante Fernando García Herranz.
La sentencia determina que los demandados incurrieron en actos de competencia desleal al seguir comercializando productos que mantuvo en stock, tras finalizar contrato de distribución en diciembre de 2006.
«Los hechos antes descritos pudieron llevarse a efecto, a través de la utilización de medios ilegítimos por parte del demandado García Herranz y su sociedad Tais S.A. En efecto, se encuentra establecido en autos que el contrato de distribución tantas veces aludido imponía la obligación de revender a la demandante los productos entregados por ésta a Tais Perfums S.A, en virtud del contrato, una vez que el mismo hubiere terminado, cuestión que no se verificó, ya que el demandado García Herranz los transfirió a la sociedad Tais S.A., para su comercialización.
Sin que corresponda a este tribunal calificar si aquello constituyó un incumplimiento contractual –Tais Parfums S.A. no es parte en este juicio y no es ese el objeto de la reclamación– es lo cierto que ello supuso una actuación de parte de García Herranz, dueño de Tais Parfums S.A. (hecho establecido por los sentenciadores), tendiente a prolongar en los hechos un contrato de distribución ya fenecido, en términos no autorizados por la demandante y con la intervención de un tercero relacionado –la demandada Tais S.A. también le pertenece– lo que afectó los legítimos intereses del demandante», sostiene el fallo.
Resolución que agrega: «La actividad concreta desplegada por la sociedad Tais S.A. es susceptible de ser encuadrada en la figura contemplada en el artículo 4° letra f) de la ley 20.169 –de suyo constituye una práctica de competencia desleal– que alude a «Toda conducta que persiga inducir a proveedores, clientes u otros contratantes a infringir los deberes contractuales contraídos con un competidor». Como ha advertido la doctrina, dicha figura típica «pretende evitar que la competencia se realice mediante prácticas que suponen dificultar la actividad empresarial de competidores», siendo una de las más claras hipótesis de intervención en la actividad de competidores, como lo demostraría la circunstancia que su sanción se encuentre generalizada en el derecho comparado (Tapia, ob cit., pp. 91). Desde el punto de vista del derecho común, recoge lo que se ha estudiado como la interferencia de terceros en un contrato ajeno, conducta que puede constituir una fuente responsabilidad extracontractual, en el entendido que no basta la mera negligencia o conocimiento, sino que requiere el despliegue de conductas contrarias a la buena fe, es decir, propias de una inducción al incumplimiento.
Se suele señalar que la procedencia de la acción reprochada supone que el contrato debiera estar vigente, lo que no concurriría en la especie, dado que es un hecho establecido en la causa que la demandante puso término al contrato de distribución de marras en diciembre de 2006, sin embargo, la formulación del tipo contemplado en la letra f) del artículo 4° citado permite darle una interpretación amplia, desde que se refiere a «infringir deberes contractuales contraídos con un competidor», lo que cubre o comprende deberes pos contractuales, como sería, precisamente, el contemplado en la cláusula 11.3.3. del contrato de distribución y a la que alude la sentencia impugnada, y que prevé la obligación de re-vender a la demandante los saldos de mercadería que la sociedad distribuidora tuviese en su poder en un plazo determinado desde la fecha de la terminación del contrato.
De acuerdo a los hechos establecidos en el proceso, tales productos no fueron re-vendidos al demandante y fueron transferidos a Tais S.A., sociedad que también es de propiedad del demandado García Herranz, y continuaron siendo comercializados en las tiendas de este último. Lo anterior, permite concluir que dicha negociación interfirió en el cumplimiento de la obligación contraída por Parfums Tais S.A. con la demandante en forma intencionada, y estuvo orientada a desviar clientela de dicho agente del mercado, ya que la conducta desplegada no parece tener una explicación económica racional, en la medida que la re-venta suponía negociar precios que con toda seguridad habrían sido superiores a lo obtenido por los demandados al comercializarlos con una rebaja de la magnitud ya referida. En ese contexto, se aprecia que los demandados actuaron contraviniendo el principio general de buena fe y lealtad que debe imperar entre competidores, por lo que es posible sostener que incurrieron en la conducta de inducción contemplada en la norma citada».
Además, continúa, «En el contexto ya explicado y en conformidad a los hechos establecidos en autos, se estima que de las conductas denunciadas por la demandante, aquella que dice relación con la liquidación de productos Dior en ventas especiales de bodega de propiedad de los demandados y que corresponden a aquellos que quedaron en el inventario de Tais Parfums S.A. al término del contrato de distribución, constituye un acto de competencia desleal que se ajusta al concepto general contemplado en el artículo 3° de la ley 20.169. Asimismo, la actividad desplegada por los demandados para inducir y aprovecharse del incumplimiento de deberes contractuales que pesaban sobre Tais Parfums S.A., al término del contrato de distribución celebrado con la demandante, configuran actos de competencia desleal que pueden ser subsumidos no sólo en la cláusula general prohibitiva del citado artículo 3°, en la medida que fueron el vehículo para lograr la primera de las conductas mencionadas, sino también la figura típica contemplada en el artículo 4° letra f) de la ley de Competencia Desleal, norma que si bien no es citada en forma expresa en la demanda, está en la base de sus alegaciones».
Por lo tanto, la Cuarta Sala ordenó que:
A) Se declara que los demandados Fernando García Herranz y Tais S.A. han incurrido en actos de competencia desleal en perjuicio de Parfums Cristhian Dior.
B) La presente sentencia se publicará, en forma íntegra o un extracto de ella, a elección de la demandante, en un periódico de circulación nacional, a costa de los demandados.
C) Se prohíbe a los demandados la comercialización, distribución, exhibición, promoción o entrega, a cualquier título, de los productos Dior que tengan en su poder y que provengan del envío de los mismos efectuado por la demandante a la sociedad Tais Parfums S.A.
D) Se condena en costas a los demandados.

(Fuente: poder judicial)

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