Corte Suprema acoge recurso de nulidad y absuelve a condenada por microtráfico de marihuana

CorteSupremaChileLa Corte Suprema acogió recurso de nulidad y decretó la absolución de condenada por microtráfico tras constatar que no se determinó composición, grado de pureza y toxicidad de la droga incautada como exige la legislación.
En fallo dividido (causa rol 35.557-2015), la Segunda Sala del máximo tribunal del país –integrada por los ministros Milton Juica, Hugo Dolmestch, Carlos Künsemüller, Haroldo Brito y Lamberto Cisternas– acogió el recurso de nulidad presentado por la defensa de Marlene Contreras Sepúlveda, quien fue condenada por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Los Ángeles como autora del delito de microtráfico, en la ciudad de Nacimiento, en abril de 2014.
La sentencia del máximo tribunal aplica para la marihuana el mismo criterio que ha utilizado en otros fallos por tráfico de cocaína y pasta base de cocaína, en el sentido que la ley exige para emitir fallo condenatorio, que se determine composición, grado de pureza y el peligro que representa la droga incautada para la salud pública.
«Que, en consonancia con esta modificación legal del año 2005, esta Corte ha sostenido que el legislador de la época insistió en la identificación de la salud pública como bien jurídico tutelado por el delito descrito en la ley del ramo, al requerir del ente acusador que pruebe en el juicio la peligrosidad para la salud colectiva de la sustancia específica requisada, mediante el informe técnico que, entre otros elementos, debe especificar la composición y grado de pureza del producto examinado, llegando a resolver que su ausencia o la falta en éste de todas las verificaciones requeridas por la ley, obsta a esa acreditación, acarreando consecuencias relevantes en el Derecho Penal material (SCS Rol N° 4215-2012 de 25 de julio de 2012, 21.599-2014 de 1° de septiembre de 2014, 25.488-2014 de 20 de noviembre de 2014, 3421-2015 de 14 de abril y 3707-2015 de 28 de abril, ambas de 2015, entre otras», sostiene el fallo.
Resolución que agrega: «En esta línea, esta Corte ha resuelto que si el informe regulado en el artículo 43 de la Ley N° 20.000 no estableció la pureza o concentración de la droga, sino únicamente la presencia del estupefaciente, resulta imposible determinar si ella tiene o no idoneidad o aptitud como para producir graves efectos tóxicos o daños considerables en la salud pública y, por consiguiente, los hechos tenidos por comprobados no pueden ser castigados como tráfico de sustancias estupefacientes o sicotrópicas conforme al artículo 4° de la ley citada. (SCS N° 4215-12, de 25 de julio de 2012, 21.599-2014 de 1° de septiembre de 2014, 25.488-2014 de 20 de noviembre de 2014, 3421-2015 de 14 de abril y 3707-2015 de 28 de abril, ambas de 2015). En ese sentido, la carencia de informe sobre la pureza de la sustancia dubitada y su composición redunda en la imposibilidad de adquirir la certeza demandada por el artículo 340 del Código Procesal Penal respecto de la lesividad o dañosidad social de la conducta atribuida a los enjuiciados y por ende, respecto de la existencia del delito».
«Los anteriores raciocinios, vertidos hasta ahora en procesos en los cuales la sustancia incautada corresponde a cocaína y cocaína base, son igualmente aplicables en éste en que lo decomisado corresponde a cannabis sativa, ya que aunque la marihuana es singularizada como un estupefaciente que no sería objeto de procesos químicos en los que se le agreguen distintos elementos o sustancias, la ley no atiende a esta circunstancia para otorgarle una regulación especial. En efecto, el texto del artículo 43 de la Ley N° 20.000, transcrito más arriba, no establece excepción alguna en cuanto a las sustancias a las que debe realizarse el análisis químico, el que debe cumplir, entre otras exigencias, con el señalamiento de su grado de pureza, de modo que el procedimiento técnico ha de emplearse cualquiera que sea el estupefaciente decomisado. De contrario, el requerimiento que el protocolo que se realice a la marihuana lo sea en idénticos términos que a los otros estupefacientes es posible desprenderlo de lo previsto en el artículo 41 del mismo cuerpo normativo, que ordena, en términos generales, que las sustancias y especies a que se refieren los artículos 1º, 2º, 5º y 8º y, en su caso, las materias primas empleadas en su elaboración –dentro de las que se encuentra la cannabis sativa–, que sean incautadas en conformidad a la ley, deberán ser entregadas al Servicio de Salud que corresponda a fin de elaborar el análisis de rigor, sin establecer exclusiones.
Lo anterior es concordante con la historia legislativa del artículo 43 recién citado, puesto que allí consta que el Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes informó que la propuesta sugerida por el Ministerio Público la estimaba conveniente, «porque permitiría mejorar la calidad de la información que emite el Instituto de Salud Pública, al extender las exigencias que se hacen en el artículo 5° respecto de los inhalantes a todas las demás drogas (naturaleza, contenido, composición y efectos tóxicos)…», referencia esta última que pone de manifiesto el carácter general de esas exigencias e impide una discriminación entre sustancias estupefacientes para excluir alguna del informe sobre pureza», concluye.

(Fuente: poder judicial)

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