Corte Suprema estima que se vulnera la libre competencia por “uso de signos distintivos de envases y colores y aún de nombres” de perfumes

cacharel_amor_amor_eau_de_toiletteLa Corte Suprema rechaza el recurso de casación en el fondo interpuesto por la empresa farmacéutica impugnando la sentencia que ordenaba cesar los actos de competencia desleal, absteniéndose de seguir comercializando sus productos de belleza con nombres y diseños similares a L’Oreal, retirándolos del mercado. Consulte el fallo analizado en Microjuris.

El 21 de Noviembre pasado, la cuarta sala del máximo tribunal del país confirmó la sentencia de apelación que acogió la demanda por competencia desleal interpuesta por L’Oreal contra Laboratorios Prater S.A. por la comercialización de productos que imitan nombres y diseños de la empresa.

El fallo estima que se cumplen las hipótesis de las letras a) y b) del artículo 4 de la ley 20.169, ya que la demandada se ha aprovechado de la reputación ajena para incrementar sus ventas en perjuicio de L’Oreal, usando signos distintivos de envases y colores y aún de nombres de tres perfumes que imitan Hypnose de Lancome, Tresor y Amor Amor de Cacharel, que se venden bajo licencia y/o amparo de la empresa demandante, lo que ha redundado en la afectación de los mercados de esta última.

Existe una conducta objetiva que es contraria a las normas de corrección que exige la ley, como es imitar el envase de un perfume característico de un competidor, que se encuentra posicionado en el mercado, y los colores, fonética y nombres de otros de sus productos. Dichas conductas, por sí solas, revelan que se ha intentado desviar la clientela de un agente del mercado como es la demandante, a través de medios ilegítimos, que demuestran un obrar de mala fe.

Ante la alegación de que no concurre dolo, la sala declara que se equivoca la empresa farmacéutica cuando pretende que la sentencia ha establecido la existencia del dolo únicamente a partir de una carta enviada por el CONAR de 19 de noviembre de 2012 en que reprocha el incumplimiento de la demandada. De hecho, la actora no estaba conminada a acreditar el dolo, desde que también fundó su demanda en la concurrencia de los tipos específicos de las letras a) y b) del artículo 4° de la ley 20.169, que lo comprenden.

Aun así, respecto a la concurrencia concreta del dolo el tribunal es categórico en afirmar que

el objetivo del artículo 3° de la ley [20.169], al referirse al dolo, no apunta a tener que acreditar elementos subjetivos, sino que, como la doctrina ha concluido, basta que se hayan violado las normas objetivas de conducta que establece la ley [20.169] en su artículo 3°, ya que de tener que probarse el dolo o la culpa del infractor, no se daría la protección debida a los intereses de los consumidores y del mercado, lo que permite sostener que “solo es necesario que se comprueben los medios ilegítimos de que se valió el infractor para desviar clientela y que resulten contrarios a la buena fe o a las buenas costumbres mercantiles, para que la acción sea procedente”. (Oscar Contreras Blanco, La Competencia Desleal y el deber de Corrección en la ley Chilena, Ediciones UC, 2012, pp. 97 – 100; 162). Con todo, si bien no son necesarios esos elementos subjetivos, comúnmente estarán presentes al producirse la conducta desleal (…).

Finalmente, respecto al reproche consistente en que se habría pasado por alto el análisis de la prueba relativa a las marcas registradas por la demandada, el fallo de apelación impugnado se refiere a esa alegación, descartando que las copias de los registros de las marcas Etienne Tess’or, Etienne Delicious Senses y Amour Etienne puedan alterar lo razonado o aportar a la resolución del conflicto. En efecto, «no se discute un problema marcario, sino actos de competencia desleal».

Esto es concordante, por lo demás, con la regulación contemplada en la ley 20.169, que no impide que una conducta que puede ser calificada como de competencia desleal, genere o pueda generar distintas acciones regidas por estatutos jurídicos diferentes, en la medida que prevé, en forma expresa, en el artículo 2° del cuerpo legal citado que, “Una conducta podrá ser calificada como un acto de competencia desleal conforme a las disposiciones de esta ley aunque resulten procedentes respecto de la misma conducta y ante los tribunales competentes una o más de las siguientes acciones…”, refiriendo luego los estatutos de relativos a la libre competencia, protección al consumidor y propiedad intelectual e industrial.

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