Corte Suprema envía al Senado informe sobre proyecto de ley que cambia Código Civil en materia de contratos

Reunido el tribunal pleno de la Corte Suprema –el miércoles 28 de junio recién pasado– analizó el contenido del proyecto de ley que modifica el Código Civil, en lo relativo a la revisión judicial de contratos civiles y mercantiles. Informe que fue remitido al presidente del Senado, Andrés Zaldívar, con la opinión del máximo tribunal sobre la iniciativa que introduce la posibilidad de que los jueces revisen o resuelvan la validez de dichos contratos.

“Independientemente del hecho de que tanto la instauración de la imprevisión en el sistema del derecho civil chileno, como la determinación específica de sus requisitos y efectos, son de resorte exclusivo del legislador, se realizarán a continuación una serie de observaciones técnicas con miras a perfeccionar el proyecto y precaver alguno de los problemas a que podría dar lugar su promulgación”, establece el informe.

Sobre la definición de los contratos sujetos a la imprevisión: “La primera crítica que suscita el proyecto, dice relación con la existencia de determinados espacios de ambigüedad normativa que introduce la redacción del nuevo artículo 1546 bis de la propuesta, en la definición de aquellos contratos que serán susceptibles de revisión judicial con ocasión de la imprevisión.
El primero de estos, y quizás el más evidente, es la extraña exclusión de la institución en los contratos de ejecución diferida. En efecto, al contrario de lo que señalan las motivaciones de la moción, en donde se indica claramente que la aplicabilidad de la imprevisión se estipulará para los contratos “de tracto sucesivo o de ejecución diferida”, el artículo 1546 bis nuevo de la propuesta, sólo menciona a los de tracto sucesivo. Esta incoherencia entre los objetivos que dice perseguir el proyecto y la redacción del nuevo artículo 1546 bis parece observable y sugerible de corrección, indicándose explícitamente las razones que llevarían a la inclusión o exclusión de una u otra categoría de contrato. En principio, la teoría de la imprevisión es procedente en todos aquellos contratos en que el cumplimiento de sus prestaciones es diferido en el tiempo (no son contratos de ejecución instantánea)”, establece el informe.

El oficio agrega que: “el segundo de ellos se materializa en la restricción a “los contratos civiles y mercantiles” que realiza la propuesta. Dicho eso, de la propuesta se generan algunas preguntas: ¿Qué alcance debe dársele a esta restricción? ¿Se pretendió explicitar que la institución tendrá aplicabilidad en todo contrato sometido a las reglas del derecho privado independientemente de la rama del derecho específica, o por el contrario se buscó restringir de alguna manera su aplicación a determinada parcela del derecho?; en otras palabras, por ejemplo, ¿deben entenderse excluidos los contratos sometidos a las reglas del derecho del consumidor? La propuesta ganaría mucho especificando con mayor detalle la aplicabilidad de la institución a determinadas parcelas del derecho o, alternativamente, eliminando la especificación de su aplicabilidad a los contratos “civiles y mercantiles”, de modo que su aplicabilidad se determine según las reglas generales, en relación al Título XII del Código Civil”.

“(…) el tercero de ellos –continúa– dice relación con la decisión de hacer aplicable la imprevisión exclusivamente a los contratos “bilaterales conmutativos” y “unilaterales onerosos”. Esta identificación es engañosa por un doble motivo. Primero, por cuanto da la impresión de que lo relevante para definir la aplicabilidad de la institución es el carácter bilateral o unilateral del contrato, cuestión que, como se desprende de la propia definición del artículo es irrelevante: tanto contratos bilaterales como unilaterales pueden ser objeto de la teoría de la imprevisión. Segundo, llama la atención que la disyuntiva de los contratos revisables dependa de la “onerosidad” de los contratos unilaterales y la “conmutatividad” de los contratos bilaterales. En este sentido, no cabe perder de vista el hecho de que, según el artículo 1441 del Código Civil, todos los contratos conmutativos son necesariamente onerosos, de suerte que cuando la propuesta señala que serán sometidos a las reglas de la imprevisión los contratos “bilaterales conmutativos” y los “unilaterales onerosos”, podría interpretarse que son revisables:
› Los contratos onerosos y conmutativos; y
› Los contratos unilaterales onerosos, sean conmutativos o no”.

En este sentido, afirma el pleno, “no debe perderse de vista que los criterios de clasificación contractual del Código Civil han sido fuertemente cuestionados por nuestra doctrina, especialmente en lo tocante a la clasificación entre contratos conmutativos y aleatorios (…) Las dificultades técnicas antedichas, parecen aconsejar una reformulación al rango de aplicación de la propuesta. En este sentido podría ser recomendable:
Clarificar la distinción entre contratos conmutativos y aleatorios, reformando los artículos 1440 y 1441 del Código Civil e indicando, en el nuevo artículo 1546 bis, que la imprevisión tendrá lugar en todos los contratos conmutativos;
O recurrir a otra técnica legislativa, que en vez de referir esta clasificación, señale simplemente que la imprevisión será aplicable respecto de todos aquellos contratos de ejecución diferida o tracto sucesivo, en que la equivalencia de los beneficios esperados por los contratantes, pueda ser considerada, de buena fe, como causa del mismo”.

(Fuente: Poder Judicial)

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