Corte Suprema acoge demanda por incumplimiento de contrato presentada por empresa internacional

La Corte Suprema acogió la demanda por incumplimiento de contrato presentada por Barsplice Products Inc y ordenó a Costanera Center S.A. pagar de acuerdo a las modificaciones realizadas al contrato de compraventa de acopladores mecánicos, vía correo electrónico.

En fallo unánime (causa rol 68.721-2016), la Primera Sala del máximo tribunal –integrada por los ministros Patricio Valdés, Guillermo Silva, Rosa María Maggi, Ricardo Blanco y el abogado (i) Rafael Gómez– acogió la acción presentada por Barsplice Products Inc, tras establecer que, de acuerdo a normas nacionales e internacionales, dicho incumplimiento debe ser indemnizado.

“Que la demandante pasa por alto, a pesar de lo recientemente anotado, la trascendencia e importancia jurídica del hecho que esa actuación de la demandada haya tenido su origen, precisamente, en una proposición suya en tal sentido, como por lo demás se establece en los puntos 8) y 9) de la reflexión sexagésima del fallo de primera instancia que se ha reproducido. Esto, porque el artículo 101 del Código de Comercio estatuye que “dada la contestación, si en ella se aprobare pura y simplemente la propuesta, el contrato queda en el acto perfeccionado y produce todos sus efectos legales, a no ser que antes de darse la respuesta ocurra la retractación, muerte o incapacidad legal del proponente”. Lo expresado guarda relación con lo prevenido en los artículos 14 a 24 de la Convención de Viena, aplicable en la especie, relativos a la formación del contrato de compraventa internacional de mercaderías. El artículo 23 de dicho cuerpo de leyes preceptúa que “el contrato se perfecciona en el momento de surtir efecto la aceptación de la oferta conforme a lo dispuesto en la presente Convención”. La concurrencia de la oferta y la aceptación es determinante del perfeccionamiento del contrato y, por ende, la voluntad concordante de las partes es el factor decisivo para que nazcan las obligaciones”, sostiene el fallo.

La resolución agrega que: “la oferta en la Convención está regulada en los artículos 14 a 17 de ella y se caracteriza por indicar la intención del oferente de quedar obligado en todos sus términos, en el evento que se produzca la correspondiente aceptación. A su vez, en conformidad a lo previsto en el artículo 18 de la Convención, toda declaración o cualquier otro acto del destinatario, con excepción del silencio y la inacción, que indique asentimiento a una oferta constituye aceptación. Lo que se viene reseñando de la Convención, guarda estrecha similitud con lo contemplado en nuestro Código de Comercio, en los artículos 96 y siguientes, referidos a la “Constitución, forma y efectos de los contratos y obligaciones”.

Contratos mercantiles
Sobre la prueba y forma del contrato de compraventa internacional de mercaderías, el fallo consigna que: “(…) el autor don Ricardo Sandoval López, en su obra “Contratos Mercantiles”, Tomo I, página 262, señala que, tratándose de la prueba de estos contratos, con independencia del valor de la cosa objeto de ellos, éstos pueden acreditarse por cualquier medio probatorio, incluso por testigos, lo que no difiere mayormente de lo determinado por nuestro derecho respecto de la compraventa mercantil. En cuanto a la forma del contrato, la Convención establece que “el contrato de compraventa no tendrá que celebrarse ni probarse por escrito ni estará sujeto a ningún otro requisito de forma”. Añade que en los casos a que en tal cuerpo legal se alude excepcionalmente a la expresión “por escrito”, ella comprende el telegrama y el télex, pudiendo inferirse que también quedan comprendidos en ella los otros medios electrónicos de comunicación aparecidos después de 1980, que permiten “una recepción o una recuperación escrita del mensaje originalmente enviado, como el tele facsímil (fax) y el correo electrónico (email o electronic data interchange)”.

“(…) al igual que nuestro Código del ramo -continúa-, la Convención acepta expresamente en su artículo 29 la posibilidad de modificar o alterar el contrato primitivo. Siendo necesario exponer que, en la situación en estudio, no se acordó por las partes en su contrato consensual la estipulación a que alude la regla segunda del mencionado artículo 29; ello, sin perjuicio, naturalmente, de lo consignado en la parte final del razonamiento precedente (…) no cabe más que concluir que por medio de la proposición realizada por la demandante a la demandada el 24 de junio de 2010 y aceptada por ésta el 20 de julio de ese año, de la manera que se indicó en el fundamento tercero de este fallo, las partes consintieron en modificar el contrato original en los términos ahí señalados, siendo ésta la última manifestación de voluntad de los contratantes sobre el contenido y los alcances de su relación comercial”.

Por lo tanto, concluye: “SE CONFIRMA, en lo apelado, la sentencia de 16 de septiembre de 2015, escrita de fs. 1025 a 1115, CON DECLARACIÓN que se eleva a US$ 750.000,00 la cantidad que la demandada deberá pagar a la demandante y que corresponde a la indemnización por el valor de los aproximadamente 226.000 acopladores pendientes. A esta suma deberá aplicársele el interés corriente para operaciones expresadas en moneda extranjera, a contar de la fecha de notificación de la demanda”.

(Fuente: Poder Judicial)

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