Corte Suprema acoge recurso de queja contra sentencia que declaró inmunidad de jurisdicción de la OIM en procedimiento de tutela laboral

La Corte Suprema acogió el recurso de queja interpuesto contra los jueces de la Corte de Santiago, por haber confirmado la sentencia de primer grado, declarando la inmunidad de jurisdicción de la Organización Internacional para las Migraciones OIM, haciendo imposible la continuación del procedimiento.

La recurrente interpuso recurso de queja contra los jueces de la Corte de Apelaciones de Santiago, por haber dictado la resolución  que confirmó la pronunciada por el Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de la capital, que  declaró la inmunidad de jurisdicción de la Organización Internacional para las Migraciones OIM teniendo únicamente en cuenta  lo prescrito en el artículo 3 del Decreto Supremo N° 888 de 1993 que promulga el “Acuerdo entre el Gobierno de Chile y la Organización Internacional para las Migraciones relativo al Funcionamiento, Privilegios e Inmunidades de la Organización en Chile”, resolución que estima fue pronunciada con falta y abuso grave a  sus legítimos derechos.  La demandante accionó de tutela laboral por vulneración de derechos fundamentales y de indemnización por despido injustificado y con el referido fundamento el tribunal declaró la inmunidad de jurisdicción de la demandada lo que fue confirmado por los jueces recurridos.

La Corte se fundamentó en el artículo 3 del “Acuerdo entre el Gobierno de la República de Chile y la Organización Internacional para las Migraciones Relativo al Funcionamiento, Privilegios e Inmunidades de la Organización en Chile” el cual establece que  “La OIM así como sus bienes y haberes, en cualquier parte y en poder de cualquier persona, gozan en Chile de la inmunidad contra procedimientos judiciales y administrativos, a excepción de los casos particulares en que esa inmunidad sea expresamente renunciada por la OIM.” Dicho esto señaló que “la inmunidad de jurisdicción es un tributo de excepción a la igual naturaleza de los diversos Estados que conforman la comunidad internacional, la que, como es fácil comprender, al menos en principio podría llegar a verse comprometida en caso que uno cualquiera llegare a quedar sujeto a la tutela jurisdiccional de otro u otros. La idea misma de Estado implica la de soberanía, síntesis de la máxima expresión del poder legítimamente calificado, que anida su trascendente imperio. Esa puntualización deja deslindado, desde luego y para los propósitos de este análisis, el ámbito del concepto y de la institución “inmunidad de jurisdicción”.

Agrega el fallo que las organizaciones internacionales no son  Estados ni tampoco soberanas por lo que no puede predicarse tal inmunidad, en su acepción natural respecto de un organismo que no reviste la naturaleza de Estado soberano. Aclaró que no quiere decir  que no exista inmunidad de jurisdicción en privilegio de entes del derecho internacional que no ostentan el rango de Estados soberanos (es el caso de la OIM), pero el carácter de una inmunidad semejante es puramente ficto y no natural. Ello acarrea la reducción del alcance de ese fuero a su justa dimensión.

Concluye la Corte: “El pronunciamiento de la inmunidad jurisdiccional de la OIM constituye, por ello, una falta o abuso grave, en los términos del artículo 545 del Código Orgánico de Tribunales, que impele a la Corte Suprema a dejarlo sin efecto y a reponer el procedimiento al Estado de celebrarse una nueva audiencia de preparación ante juez no inhabilitado, como pasa a decidirse”.  Se acoge el recurso de queja interpuesto  dejándose sin efecto la sentencia dictada por los recurridos con fecha 5 de mayo de 2017 en el ingreso de la Corte de Apelaciones de Santiago N° 2.247-2.016 y declarándose en su lugar que se revoca, en lo apelado, lo resuelto el tres de noviembre de dos mil dieciséis por el Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, debiendo reponerse este procedimiento al Estado de realizarse una nueva audiencia preparatoria, ante juez no inhabilitado que corresponda.

Cabe resaltar  que la Constitución de la OIM reconoce que la organización se establece porque es necesario, entre otros cometidos “promover la cooperación de los Estados y de las organizaciones internacionales para facilitar la emigración de las personas que deseen partir hacia países en donde puedan, mediante su trabajo, subvenir a sus propias necesidades y llevar, juntamente con sus familias, una existencia digna, en el respeto a la persona humana”, “no sólo por lo que se refiere al proceso migratorio sino también a la situación y necesidades específicas del migrante en su condición de persona humana”.

Fuente: Diario Constitucional.

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