Corte de Santiago acoge recurso de apelación y ordena a la JUNJI pagar indemnización a madre de niño víctima de abuso sexual

La Corte de Apelaciones de Santiago revocó  la sentencia apelada, dictada por el Vigésimo Quinto Juzgado Civil de Santiago, que no acogió la demanda interpuesta y condenó a la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) a pagar una indemnización de $30.000.000 (treinta millones de pesos) a la madre de menor que fue abusado sexualmente por funcionario al interior de establecimiento dependiente del organismo.

El fallo señala que la culpabilidad del dependiente ha quedado establecida con la sentencia penal condenatoria ejecutoriada que le atribuyó responsabilidad penal como autor de abuso sexual en perjuicio del hijo de la demandante, hecho cometido mientras se desempeñaba como empleado de la demandada en el Jardín Infantil. Lo anterior, permite presumir la responsabilidad de la demandada JUNJI, en su calidad de jefe del establecimiento, en relación a la obligación de seguridad para los educandos.

En relación a la responsabilidad de la demandada, esta reconoce que el autor del ilícito es un funcionario de su dependencia y en consecuencia le es plenamente aplicable la norma del inciso cuarto del artículo 2320 del Código Civil, pues nos encontramos frente a la denominada culpa in eligendo o vigilando y no vicaria. Como la ha fallado la jurisprudencia se trata de personas ligadas por vínculos familiares, educacionales, laborales o de otro orden que impliquen relación de dependencia o cuidado, siendo la enumeración de la norma no taxativa.

A la JUNJI le correspondía tomar todas las medidas necesarias y de la más estricta observancia, para incorporar a sus dependencias a trabajar con niños indefensos, a personas que cumplan con los más elevados estándares éticos, morales y sicológicos y adoptar las medidas necesarias para otorgar seguridad a sus educandos. Para los apoderados, e inclusive para los menores, existe la confianza legítima que toda persona que trabaje en una institución donde concurren infantes, ha sido sometida a un riguroso examen de ingreso, con las más elevadas exigencias y que además y sin perjuicio de lo anterior, serán vigilados y controlados en el curso de la jornada laboral.

Por lo tanto se concluye que la atribución de responsabilidad de la JUNJI, se fundamenta en el deber de vigilancia o en el deber de correcta selección que tienen ciertas personas respecto de otras, en este caso del empleador respecto a su dependiente. En otras palabras, no se responde sólo por la culpa ajena, sino también por la propia, que consiste en la falta de esos deberes y que permite el desplazamiento de la culpa desde el agente directo al tercero responsable. Ambos son responsables, el autor del ilícito y la JUNJI, por atribuciones de responsabilidad diferentes: el dependiente por su culpa directa, y el principal por haber posibilitado dentro de la esfera de sus atribuciones que por intermedio de un agente suyo se cause un daño a la víctima.

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