Corte de Santiago acoge demanda por despido indebido de trabajadora de gestión ambiental

En fallo unánime, Décima Sala del tribunal de alzada acogió la demanda subsidiaria de despido indebido e injustificado y cobro de prestaciones, interpuesto en contra de la empresa Gestión Ambiental S.A.

La Corte de Apelaciones de Santiago acogió la demanda subsidiaria de despido indebido e injustificado y cobro de prestaciones, interpuesto en contra de la empresa Gestión Ambiental S.A.

En fallo unánime (causa rol 3.143-2019), la Décima Sala del tribunal de alzada –integrada por los ministros Dobra Lusic, Tomás Gray y la fiscal judicial Clara Carrasco– rechazó la denuncia principal de tutela laboral, por no haber acreditado la denunciante la vulneración del derecho fundamental de afectación a la integridad síquica aducida.
«Que en lo relativo a los principios de la lógica que ha señalado el recurso, si bien es cierto los testigos refieren que vieron a la actora en mal estado los días posteriores a su despido, antecedente que sirvió de base al sentenciador para inferir que se había afectado su esfera personal en su dimensión psíquica, lo cierto es que esos atestados están desvirtuados con los antecedentes médicos referidos más arriba, de los cuales -como ya se dijo- el juez de base no se hizo cargo en su totalidad, lo que conlleva a infringir, al mismo tiempo, dos causales del artículo 478 del Código del Trabajo», sostiene el fallo.
La resolución agrega que: «En efecto, al concluir la sentencia que, con ocasión del despido, la actora fue afectada en su integridad psíquica sin que exista un antecedente médico que así lo corrobore, sino basado solo por la apreciación de dos testigos que -sin ser médicos o entendidos en esa materia- así lo aseguran, ha establecido una premisa fáctica que está controvertida, ya que precisamente los elementos más idóneos de la prueba aportada por la demandante para asegurar una dolencia de esa naturaleza dicen algo totalmente distinto y es que ella tuvo una crisis relacionada con su aparato urinario, puesto que ‘disuria‘ es la ‘dificultad o dolor en la evacuación de la orina‘; la ‘polaquiuria‘ significa ‘aumento de micciones durante el día, debido a irritación del tracto urinario‘ y la ‘pielofrenitis aguda’ es una infección a los riñones. Por ende, no es posible sostener, a diferencia de lo que hace el sentenciador que de las declaraciones de los testigos que refiere el recurrente fluya inequívocamente indicios de una afectación a la integridad psíquica que la demandante alega si hay otros elementos de convicción que apuntan en un sentido diverso».
«De esta forma, se puede advertir que la sentencia no ha dado observancia al principio lógico de la razón suficiente, toda vez que el fundamento para concluir los indicios de vulnerabilidad se encuentran contradichos con parte de la prueba que no fue debidamente analizada ni valorada por el juez de base», añade.
«Tampoco ha cumplido con el mandato que emana de la disposición antes citada, en cuanto a que las conclusiones fácticas deben corresponderse con la multiplicidad, gravedad, precisión, concordancia y conexión de las pruebas rendidas en el juicio», afirma la resolución.
Por tanto, resuelve que:
«I.- Se rechaza, sin costas, la demanda de tutela de derechos fundamentales, interpuesta por doña C.A.G.D., ya individualizada, en contra de Gestión Ambiental S.A.
II.- Se acoge la demanda subsidiaria de despido indebido e injustificado y cobro de prestaciones, interpuesto por doña C.A.G.D., ya individualizada, en contra de Gestión Ambiental S.A., solo en cuanto se declara que el despido que fue objeto la actora, antes individualizada, el día 24 de enero de 2019, es improcedente y se rechaza, en lo demás solicitado, la referida demanda».

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