Corte Suprema mantiene fallo que rechazó patente de invención de sistema de cultivos acuáticos

En fallo unánime, Segunda Sala del máximo tribunal rechazó el recurso de casación en el fondo deducido en contra de la sentencia que desestimó el registro de patente de invención de sistema de contención de cultivo de especies acuáticas.

La Corte Suprema rechazó el recurso de casación en el fondo deducido en contra de la sentencia dictada por el Tribunal de Propiedad Industrial, que desestimó el registro de patente de invención de sistema de contención de cultivo de especies acuáticas.

En fallo unánime (causa rol 372-2020), la Segunda Sala del máximo tribunal –integrada por los ministros Carlos Künsemüller, Haroldo Brito, Leopoldo Llanos y los abogados (i) Ricardo Abuauad y María Cristina Gajardo– descartó infracción de ley de la sentencia impugnada por la parte recurrente, Agrimarine Industries Inc.

“Que, como se dijo, el recurso denuncia la errónea aplicación del artículo 16 de la Ley N° 19.039, en definitiva, porque la misma patente aquí solicitada se concedió en el extranjero, alegación en la que se apoya el recurrente para acusar la infracción de las reglas de la experiencia y de la lógica, en particular el principio de razón suficiente”, plantea el fallo.

La resolución agrega que: “Pues bien, basta para desestimar este reclamo con constatar que el mismo no tiene respaldo en los antecedentes aportados al proceso, pues en el informe solicitado por el tribunal de segunda instancia como medida para mejor resolver, a fs. 284, se dictamina que ‘La solicitud analizada posee miembros de familia que han sido aceptadas como patente en Estados Unidos y el Reino Unido. Sin embargo, en ambos casos el contenido de sus reivindicaciones difiere respecto del que está siendo analizado en la presente solicitud, por lo que no pueden ser consideradas como equivalentes’ (…). El recurso no aborda ni repara en este esencial asunto y, por ende, no controvierte ese aserto en el libelo”.

Para el máximo tribunal: “(…) sin perjuicio de lo anterior, suficiente ya para el rechazo del arbitrio en examen, cabe despejar que no constituye una máxima de la experiencia el que en otro ordenamiento jurídico se haya registrado la patente aquí requerida, pues ello sólo corresponde a un argumento de autoridad, cuya incidencia en la decisión dependerá de la rigurosidad del sistema de registro en que ya se haya aceptado la solicitud y que se cite -y acredite- en apoyo de la misma, pero que, en todo caso, no equivale a una norma reguladora de la prueba en materia de valoración -únicas que en este ámbito pueden revisarse mediante este recurso-, pues la correcta aplicación de éstas necesariamente imponen al órgano jurisdiccional arribar a la conclusión a que direcciona dicha norma”.

“En otras palabras –continúa–, de estimarse que el que en un sistema extranjero -cualquiera sea éste- se haya aceptado a registro una solicitud de patente es una máxima de la experiencia que forma parte de las reglas de la sana crítica que trata el artículo 16 de la Ley de Propiedad Industrial y que, por ende, es una norma reguladora de la prueba, importaría que los magistrados necesaria e inexorablemente deberían dar por concurrente el requisito de nivel inventivo y otorgar el registro peticionado en Chile -si no falta algún otro extremo legal-, lo que contradice abiertamente el principio de territorialidad en materia marcaria y lo dispuesto expresamente en el artículo 4 bis del Convenio de París, que bajo el epígrafe ‘independencia de las patentes obtenidas para la misma invención otorgada en diferentes países’ prescribe que ‘Las patentes solicitadas en los diferentes países de la Unión por los nacionales de países de la Unión serán independientes de las patentes, obtenidas para la misma invención en los otros países adheridos o no a la Unión’ (en el mismo sentido SSCS Rol N° 4250-18 de 30 de enero de 2019 y 4273-18 de 17 de abril de 2019)”.

“Que como lo ha dicho antes esta Corte, cuando ‘el recurso no denuncia el quebrantamiento o desatención de alguna concreta regla integrante de la sana crítica, sino sólo hace una referencia genérica a los distintos tipos o grupos de principios o reglas que la componen’, como ocurre en la especie -salvo en lo referido al principio de razón suficiente que, más allá de su mención, adolece de adecuado desarrollo argumentativo-, ‘ni siquiera puede entrarse al estudio de la infracción acusada al citado artículo 16, pues ello supondría que esta Corte, o debería optar, según su criterio, por analizar alguna regla o principio específico de la sana crítica que estime podría ser atingente al caso, sustituyendo la labor que sólo cabe al recurrente o, al contrario, analizar todas las reglas y principios de la sana crítica aceptados por la doctrina y reconocidas en esta materia y pertinentes al caso sub lite, alternativas ninguna de las cuales resulta procedente tratándose de un recurso de derecho estricto como el de casación’ (SSCS Rol N° 45.103-17 de 22 de mayo de 2018, Rol N° 4.250-18 de 30 de enero de 2019 y 4.273-18 de 17 de abril de 2019)”, concluye.

 

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