Corte Suprema casó de oficio sentencia y condenó a municipio a indemnizar perjuicios por responsabilidad contractual frente accidente escolar de menor

Sentencia impugnada no valoró todos los medios de prueba presentados descartando vínculo contractual de las partes, desechando así la demanda al calificando el régimen como extracontractual

En días recientes la Tercera Sala de la Corte Suprema casó la sentencia de segundo grado, que, confirmando la de primera instancia, desechó la demanda por indemnización de perjuicios por responsabilidad contractual por las lesiones sufridas por un menor en un establecimiento escolar municipal, señalando que no se acreditó dicho vínculo. El máximo tribunal, advirtió que la sentencia impugnada no se hizo cargo de todos los medios de prueba allegados al procesos, los que sí permitían determinar dicho vínculo jurídico fundante de responsabilidad señalado en la demanda. La sentencia observa que, «al respecto, los juzgadores expresan que la documental mencionada en el fundamento décimo segundo del fallo de primera instancia sólo da cuenta de atenciones médicas y sicológicas, de gastos en combustibles, de un certificado de alumno regular del menor accidentado, de actos emanados de la Superintendencia de Educación, de una copia de la ficha clínica y epicrisis del menor y de fotografías del colegio, ninguno de los cuales hace referencia a la existencia del contrato en comento.
A continuación, se refieren a la testimonial prestada y al respecto concluyen que ella tampoco resulta bastante para este fin, considerando que sólo una de las deponentes de la demandante, en particular doña xxx, expone que «los padres al matricularlo en el colegio se supone que firman un contrato»…
… Que lo precedentemente expuesto deja en evidencia que la sentencia impugnada efectivamente incurre en el vicio denunciado, toda vez que la existencia del contrato invocado como sustento de la demanda es desechada sobre la base de un examen incompleto de los medios de prueba incorporados al proceso.
… De los antecedentes expuestos aparece con nitidez, entonces, que sus padres matricularon al menor Á.T.P.A.
en la Escuela xxx para que cursara primer año básico durante el 2017… el acto de matricular a un educando en un establecimiento educacional crea derechos y obligaciones para el alumno, para sus padres y para la escuela, los que se enmarcan, sin duda alguna, en un acuerdo contractual de un claro carácter consensual, que los encuadra y les da soporte, de manera que la ausencia de un documento escrito no resulta suficiente para entender que los interesados no han suscrito un contrato de prestación de servicios educacionales, máxime si en ninguna disposición se exige el cumplimiento de alguna solemnidad para la validez de dicha convención».

Consulte sentencia analizada por Microjuris a continuación

PCV Y OTROS C/ ILUSTRE MUNICIPALIDAD DE VICUÑA Y OTRO – TERCERA SALA

Tribunal: Corte Suprema
Sala: Tercera
Colección: Jurisprudencia
Cita: MJJ312594
Compendia: Municipalidades, Microjuris
VOCES: – CIVIL – MUNICIPALIDADES – RESPONSABILIDAD CONTRACTUAL – FALTA DE SERVICIO DE LA ADMINISTRACION – ESTABLECIMIENTOS EDUCACIONALES – PRESTACION DE SERVICIOS – MATRÍCULA DEL ALUMNO – VIOLACIÓN DEL DEBER DE CUIDADO – RELACION DE CAUSALIDAD – CASACION DE OFICIO – SENTENCIA DE REEMPLAZO –

El régimen de falta de servicio instituido en el artículo 152 de la Ley N° 18.695 no distingue, de manera alguna, cuál ha de ser la precisa fuente de la responsabilidad del municipio, de modo que es posible argüir que dicha figura jurídica no descarta, como origen de la responsabilidad del municipio, el orden contractual. En la especie, el buen funcionamiento del servicio implicaba para la Municipalidad que, como sostenedora de la escuela y en cumplimiento del deber contractual de cuidado, sus funcionarios realizaran las gestiones y actuaciones necesarias para evitar que el menor sufriera la lesión que, finalmente, lo afectó, para lo cual debían disponer la presencia del personal imprescindible a fin de supervigilar las actividades de los niños durante los recreos, así como ejecutar las acciones adecuadas para asegurarse de que las estructuras del establecimiento educacional no presentaran riesgos para la seguridad de los estudiantes.

Doctrina:

1.- Corresponde casar de oficio la sentencia que, confirmando el fallo de primer grado, rechazó la demanda de indemnización de perjuicios deducida por los padres del menor en contra de la municipalidad por la amputación que sufrió el menor de una parte del dedo meñique de su mano derecha mientras era alumno de primer año básico del establecimiento del que es sostenedora la municipalidad demandada. Al respecto, aun cuando el fallo de la Corte de Apelaciones señala expresamente que el menor de que se trata fue matriculado por sus padres para cursar primer año básico y menciona los elementos de prueba en que ello consta, no explica por qué motivo ese hecho que, además, no ha sido controvertido por las partes, no es constitutivo de un contrato de prestación de servicios educacionales, omisión que da cuenta de una consideración incompleta e imperfecta de los elementos de convicción allegados al proceso. En estas condiciones, la decisión adoptada por los magistrados del fondo, en cuya virtud desecharon la acción, se asienta en consideraciones vagas e incompletas, cuya imprecisión impide comprender conforme a qué antecedentes y en mérito de cuáles reflexiones han desechado la responsabilidad que se atribuye a la parte demandada, máxime si omitieron una reflexión acabada y debidamente razonada de toda la documental y testimonial rendida por la parte actora, no obstante que dicha probanza se vinculaba directamente con los hechos y, por consiguiente, resultaba pertinente y de la mayor relevancia al adoptar una decisión sobre el fondo del asunto discutido.

2.- El acto de matricular a un educando en un establecimiento educacional crea derechos y obligaciones para el alumno, para sus padres y para la escuela, los que se enmarcan, sin duda alguna, en un acuerdo contractual de un claro carácter consensual, que los encuadra y les da soporte, de manera que la ausencia de un documento escrito no resulta suficiente para entender que los interesados no han suscrito un contrato de prestación de servicios educacionales, máxime si en ninguna disposición se exige el cumplimiento de alguna solemnidad para la validez de dicha convención.

3.- El régimen de falta de servicio instituido en el artículo 152 de la Ley N° 18.695 no distingue, de manera alguna, cuál ha de ser la precisa fuente de la responsabilidad del municipio, de modo que es posible argüir que dicha figura jurídica no descarta, como origen de la responsabilidad del municipio, el orden contractual, puesto que los términos en que se encuentra concebida resultan de tal extensión que no es posible sostener que, por su intermedio, la señalada responsabilidad ha sido limitada, única y exclusivamente, a aquella que surge del orden extracontractual. (De la sentencia de reemplazo)

4.- Considerando que la responsabilidad por falta de servicio de la Municipalidad demandada puede derivar, asimismo, del incumplimiento de obligaciones de orden contractual, es necesario dejar asentado que la circunstancia de que el menor haya sido matriculado por sus padres en la Escuela para cursar el primer año básico demuestra debidamente la existencia del vínculo contractual que une a las partes, pues la anotada inscripción genera derechos y obligaciones tanto para los apoderados del niño como para el establecimiento educacional, entre las que se incluye respecto de este último, y sin duda alguna, la de cuidar y proteger al educando en tanto se encuentre en las dependencias de la citada escuela. (De la sentencia de reemplazo)

5.- El buen funcionamiento del servicio implicaba para la Municipalidad, como sostenedora de la Escuela en cumplimiento del deber contractual de cuidado, sus funcionarios realizaran las gestiones y actuaciones necesarias para evitar que el menor de autos sufriera la lesión que, finalmente, lo afectó, para lo cual debían disponer la presencia del personal imprescindible a fin de supervigilar las actividades de los niños durante los recreos, así como ejecutar las acciones adecuadas para asegurarse de que las estructuras del establecimiento educacional no presentaran riesgos para la seguridad de los estudiantes. (De la sentencia de reemplazo)

6.- La infraestructura del establecimiento educacional no reunía las características de seguridad mínimas para evitar que un alumno se viera expuesto a un daño, debido, precisamente, al modo en que dichas estructuras fueron erigidas y a la falta de elementos de protección destinados a evitar que los educandos pudieran acceder a sus distintas secciones y componentes. En otras palabras, las circunstancias en que se desarrollaron los hechos materia de autos ponen de relieve la ausencia de los elementos de seguridad requeridos para resguardar la integridad física de los alumnos, en especial considerando que entre ellos se incluían menores, que, por su edad, no tienen cabal consciencia de los peligros que pueden acechar en el entorno. (De la sentencia de reemplazo).

Consulte sentencia a texto completo

Speak Your Mind

*

A %d blogueros les gusta esto: